LA SEGURIDAD VIAL…. NO ES OCASIONAL

La cifra estremece:  acorde a datos contenidos en el estudio de la realidad de los Accidentes de Tránsito en América Latina y el Caribe, 130 000 personas mueren cada año como resultado de la inseguridad en nuestras carreteras. Más de 1,2 millones sufren lesiones de diversa consideración. De las ví­ctimas del tránsito, 3 de cada 10 son niños y jóvenes. Cada dí­a mueren 120 jóvenes y niños en la Región por esta causa. Perder un ser querido nunca es fácil, pero cuando sabemos que se podrí­a haber evitado el dolor es aun más intenso.

Es necesario detener el terrible costo sanitario, social y económico que tiene la inseguridad en las carreteras.  Actividades impulsadas por la OMS/OPS  COMO LA Semana por la Seguridad Vial, buscan  en un esfuerzo conjunto con los Países Miembros, centros de educación superior, expertos en seguridad vial y jóvenes que participan activamente en la prevención de los principales factores de riesgo en el tránsito, lograr conciencia de este grave problema.

La situación en nuestro hemisferio demanda la urgente adopción de políticas públicas que promuevan una reducción de la inseguridad en las carreteras para que se salven vidas, no se malgasten recursos y se contribuya a mejorar el nivel general de salud. En Chile, CONASET  sin lugar a dudas a logrado muchos avances en esta materia, pero no debemos descansar en el solo esfuerzo de este tipo de Instituciones de Gobierno para lograr reducir las tasas de accidentes de Tránsito.

Los actuales índices de muertes, lesiones y discapacidad por falta de seguridad vial, asociada principalmente a la poca conducta vial de conductores, peatones y pasajeros,  auguran un empeoramiento de la situación en América Latina y el Caribe para los próximos años y por ello  hacen imperativo que gobiernos, instituciones y todos los actores implicados trabajen unidos y vigorosamente bajo el concepto de prevención. La idea es poder generar buenas prácticas en materia de prevención de los accidentes de tránsito que permitan  establecer modelos de gestión que puedan ser implementados en otros países. nace una innovadora figura, importar seguridad para salvar vida a nivel continental.

La OPS/OMS  ha estado  impulsando la aplicación de  variados instrumentos, de probada eficacia para evitar tantas lesiones, muertes y sufrimientos. Se ha dicho recientemente que este es un fenómeno que se puede y se debe curar, y para el cual existe tratamiento.

Nuestras vacunas son ciudades y carreteras más seguras para todos, particularmente en una región con tantas iniquidades y dentro de un mundo cada día más interconectado. Los Accidentes de Tránsito requieren la aplicación de un modelo epidemiologico para su tratamiento y necesariamente este modelo debe ser entendido como una acción de prevención que permita identificar separadamente por región, ciudad o comuna, del porque ocurren los accidentes, diagnosticando la situación  y generando modelos de prevención que operen de manera constante, no ocasionalmente, como en muchas ocasiones sucede.

Eso demanda, fortalecer el desarrollo de espacios seguros para todos, y poner un énfasis especial en la regulación legislativa en materia de equipos de seguridad (cascos para ciclistas y motociclistas, cinturón de seguridad para todos, incluidos los pasajeros de los asientos traseros en los automóviles, asientos especiales para bebés) y sobre factores de riesgo (especialmente consumo de alcohol y velocidad sobre los límites permitidos), requieren  lograr previamente ser internalizados por parte de la población, mediante acciones de educación y difusión que permitan crear conciencia social, en  peatones y conductores,  y especialmente en la sociedad toda, pero muy especialmente durante el proceso de formación social que ocurre en  la niñez y la juventud, de manera tal de logar que  este problema sea asumido con la seriedad del problema y las medidas de prevención se traduzcan en buenas prácticas viales por parte de los futuros usuarios de las vías.

La inseguridad vial es la segunda causa de mortalidad de la población menor de 25 años -y la primera entre quienes tienen entre 15 y 19 años- causando un enorme daño social. 

Si todos hacemos nuestro aporte, y en particular si los jóvenes toman el control, podemos frenar la inseguridad vial, solo debemos crear las herramientas e instancias necesarias para ello. De esta forma podremos reducir  efectivamente las tasas de accidentabilidad y no seguir  buscando en que año o en que periodo del tiempo presentamos la tasa o la estadística en cifra, más baja  respecto de fallecidos y lesionados en siniestros viales.

 

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